La presencia de sargazo en el Caribe mexicano comenzó a disminuir paulatinamente durante agosto, después de alcanzar su punto máximo entre junio y julio, informó Esteban Amaro Mauricio, director de la Red de Monitoreo de Sargazo en Quintana Roo. El descenso más considerable se prevé para septiembre y octubre, mientras que en noviembre y diciembre el recale podría ser mínimo.
La reducción, sin embargo, no es uniforme en todo el litoral. Tulum y Mahahual todavía presentan acumulaciones importantes; en Playa del Carmen el arribo comenzó a ser menor, mientras que Puerto Morelos registró nuevamente una llegada relevante después de varios días con playas limpias.
En Cancún, las condiciones pueden cambiar en poco tiempo: algunas playas pasan de semáforo verde, que indica recale bajo, a amarillo por presencia moderada o naranja por acumulación abundante. La variación responde al comportamiento errático del alga, las corrientes y las condiciones del mar.
Bajan las playas en semáforo rojo
A principios de agosto, 30 playas de la zona norte de Quintana Roo se encontraban en semáforo rojo por llegada excesiva de sargazo. En el reporte más reciente, la cifra descendió a 22 playas; además, 17 se ubicaron en naranja, 13 en amarillo, 45 en verde y tres permanecieron libres del alga.
La zona sur ha mejorado en menor medida. De las playas que se encontraban en rojo 15 días antes, 30 continuaban en esa categoría; otras dos estaban en naranja, tres en amarillo, tres en verde y dos se reportaron limpias.
Una temporada adelantada
El monitoreo de 2026 también mostró un comportamiento inusual en el calendario del fenómeno. Por primera vez en aproximadamente 12 años, el arribo comenzó desde enero, en lugar de iniciar durante abril o mayo, por lo que existe la posibilidad de que en 2027 la llegada vuelva a presentarse de manera temprana.
Durante este año, el Centro de Monitoreo detectó en una ocasión hasta 54 millones de toneladas de la macroalga flotando desde África hasta el Golfo de México. Frente al Caribe mexicano se estimaron entre cuatro y cinco millones de toneladas, de las cuales entre 400 mil y 500 mil se encontraban más cerca de la costa; únicamente entre 5 y 10 por ciento llegó a las playas.
Aunque la tendencia apunta a una disminución durante los próximos meses, las autoridades y especialistas mantienen el seguimiento debido a que los recales pueden cambiar de una playa a otra y aumentar nuevamente por efecto de las corrientes.