La Administración del presidente Donald Trump pidió este viernes 14 de agosto de 2026 a la Corte Suprema de Estados Unidos que permita continuar de inmediato la construcción del salón de baile de la Casa Blanca, luego de que un tribunal de apelaciones ordenara frenar las obras hasta que el Congreso autorice el proyecto.
La solicitud fue presentada como una apelación de emergencia por el procurador general D. John Sauer. El gobierno busca suspender la decisión emitida el 7 de agosto por el Tribunal de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia, cuya entrada en vigor está prevista para el 21 de agosto.
El caso enfrenta la facultad del Poder Ejecutivo para modificar la residencia presidencial con los límites que corresponden al Congreso sobre cambios estructurales importantes en la Casa Blanca. La resolución de la corte de apelaciones sostuvo que el proyecto no puede avanzar sin autorización legislativa.
El gobierno de Trump argumenta que la obra forma parte de un complejo integrado que incluye instalaciones de seguridad y que detenerla podría generar riesgos para el presidente, su familia, el personal y los visitantes del recinto. También sostiene que el mandatario tiene autoridad para renovar la Casa Blanca sin una aprobación específica del Congreso.
La decisión de construir o no un gran salón de baile corresponde al Congreso y no es asunto de la autotutela del Ejecutivo.
La resolución de agosto fue emitida por una mayoría de dos jueces contra uno. La jueza Neomi Rao discrepó y consideró que la organización conservacionista que impugnó el proyecto no tenía legitimación para presentar la demanda.
La demanda fue promovida por el National Trust for Historic Preservation, que cuestionó que la Administración hubiera iniciado la construcción después de demoler el ala este de la Casa Blanca sin obtener previamente la autorización del Congreso. Asociaciones de protección patrimonial también han expresado su rechazo por la falta de estudios y revisiones previas, de acuerdo con los antecedentes del caso.
El proyecto contempla un salón de aproximadamente 90 mil pies cuadrados, con un costo estimado de 400 millones de dólares. La Administración afirma que las obras llevan alrededor de 10 meses y que el avance es cercano a 65 por ciento.
Trump ha defendido el salón de baile como una obra destinada a fortalecer la capacidad de recepción de la Casa Blanca y lo ha descrito como un regalo suyo y de donantes patriotas estadounidenses. La Corte Suprema deberá decidir si permite que los trabajos continúen mientras el litigio sigue su curso.